lunes, 30 de mayo de 2011

Laboratorio No.133: "Durán Durán con Martillo" (Junio 2011)


“THOR”


Buena y Serena Noche Yolanda y demás flatliners e insomnes solitarios desde éste su laboratorio.

Esta noche toca hablar de imbecilidades propias de cómics, superhéroes y otros tarados mentales por el estilo. Se trata de la tropelía de la adaptación a la gran pantalla de un ser mitológico con aspecto metrosexual, demodé total y figurín de fiesta mala en la casa de Gran Hermano. Me refiero, claro está, a "THOR", personaje recalcitrante que recuerda a Ken, el eterno ex-novio de Barbie, con un toque a lo Duran-Duran, y con una personalidad digna de un poster anuncio de melones de carretera.

Chris Hemsworth, el protagonista -y ya es complicado definir a este individuo de un modo que se pueda emitir este Laboratorio- viene a ser como un mix entre bote de Mister Proper, bloque motor de un Pegaso y aparador de la abuela. Su capacidad interpretativa es semejante al de una lata de berberechos. ¿Es que no tenían a mano a otro recluso de la misma penitenciaría, que no fuera este gañán?


Que dirija esta película nada más y nada menos que Kenneth Branagh solamente se puede explicar si recurrimos al argumento "alimenticio", según el cual hacer estas chorradas de cuando en cuando proporciona fondos para financiar futuros proyectos en cartera, además de reponer las maltrechas arcas de cada cual. Y tiene toda la pinta de haber sucedido también en esta ocasión, porque el poco alma que Mr.Branagh le ha metido a este tinglado es como para nota. Personajes planos, historia rabisalsera que tira una vez más del tópico "pobre extraterrestre imbécil que no es capaz ni de encontrarse las nalgas, y que cae en la Tierra para descubrir lo buena que es la comida basura norteamericana, hasta que por fin se revela el supermacho que hay tras esa apariencia de tarado mental". Caramba, esto me recuerda a cierto candidato electoral...

Anthony Hopkins, otrora mejor actor del mundo, se dedica a pasear el palmito vestido de algo mezcla de drag queen con tintes Europe y pelo Locomía. ¡Qué pena de cuerpos! El hombre está francamente aburrido en el papel de un dios muy curioso... porque le dan todas en el morro. Hasta perdió un ojo en una batalla, lo cual dice muy poco de sus habilidades divinas.

Natalie Portman, la tronca idiota que cree en las libertades y otras zarandajas al uso -hasta que se encuentra con las fuerzas de ocupación del Estado-, por no hacer en esta película... no hace ni ganas de comer. Ni sombra al botijo. Mal. Penosa. Otra que se deja querer con tal de recaudar para su programa de focas sin fronteras. Desde luego hace pareja con la botella de butano protagonista. Tal para cual.

Del resto de mármoles que componen el reparto lo mejor que se puede decir es que les has olvidado por completo para cuando has logrado alcanzar la calle y recuperado algo de la vista perdida con las dichosas gafas... Infames actorcillos del tres al cuarto. El único que mola es el guardián del Bifrost, nombre que me recuerda a un frigorífico de hace 20 ó 30 años...


Como anécdotas decir…
• Que para el papel de Thor, el actor en quien se había pensado en un principio era Daniel Craig, y que después se quiso elegir a Brad Pitt.

• Que Tom Hiddlestone, que encarna a Loki, llegó a hacer también pruebas de cámara para el papel protagonista (solo faltó usted, Doctor). Además, el hombre cuenta que se entrenó en capoeira para su personaje… lo que no sabemos es para qué… (¿Y Bardém no se hizo pruebas también?)

• Que muy pocos han visto realmente el verdadero final de la película pues, como ya viene siendo costumbre, al terminar los títulos de crédito hay una secuencia extra en la que aparece el Sargento Furia, además de mostrarnos lo que ha sucedido con Loki.

Resumiendo –que es gerundio-: película pesada, con el hilo argumental de “ROCKY” y tantas otras, donde el héroe cae en desgracia y lo vapulean hasta en el cielo de la boca, para luego resurgir de sus cenizas. Vamos, que solo falta la musiquilla de Bill Conti.


Ole, Maestro

Buena y Serena Noche Yolanda y demás insomnes…


ESCUCHAR ESTE LABORATORIO AQUÍ:

miércoles, 25 de mayo de 2011

sábado, 7 de mayo de 2011

Laboratorio No.132: "¡Lástima de Cuerpos! (Mayo 2011)



“POTICHE”


Buena y Serena Noche Yolanda y demás flatliners e insomnes solitarios desde éste su laboratorio.

Esta noche quería hablarles de un título que se me estaba escapando vivo y que merecía la pena machacar, digo comentar. Se trata de esa infumable “POTICHE: MUJERES AL PODER” –que el subtitulillo colocado por la distribuidora aquí ya es para nota-.

Se trata de una obra de orígenes teatrales, ya llevada a la pequeña pantalla allá por 1983, representante del peor cine francés –que ya estaba mal-. Es una chorrada geriátrico-gástrica, en tanto que sus protagonistas dan pena por lo mal conservados que se encuentran... y por sus barrigas.

A Catherine Denueve los años se le han ensañado sobremanera, presentando un aspecto deprimente, mezcla de boba integral, superwoman recalcitrante y ente amoral donde los haya. No sé cómo lo habrá resuelto el doblaje, pero en versión original esta señora articula a duras penas las palabras –no sé si por el bocio-, o porque ya es incapaz de girar el cuello ni para seguir un partido de tenis.


¿Y Gerard Depardieu? ¡Qué lástima de hombre! Los años no han pasado por él, sino por encima de él. Ha perdido definitivamente la forma de un ser humano. Si la Denueve no podía girar las cervicales, Depardieu es que apenas puede caminar –y no les digo ya sentarse-. Y todo ello afecta a su interpretación, porque estás más pendiente de comenzar una dieta de adelgazamiento en cuanto salgas del cine, que de fijarte en lo que hace el sujeto en pantalla. Horrible.

Como típico vehículo de lucimiento de actores no ya en el ocaso de sus carreras, sino en su funeral profesional puro y duro, esta película cuenta con un reparto inolvidable –más que nada porque te acuerdas permanentemente de ellos y de sus familias- que agobian con sus gesticulaciones, al mismo tiempo que intentan balbucear unos diálogos que tratan de ser graciosos, pero que no lo son ni aunque el espectador esté totalmente cocido de orujo. Nada de nada.

La dirección del ínclito –y pesadísimo- François Ozon –sin bromas, por favor- es peor que un maratón de películas colombianas de arte y ensayo. Este sujeto, a quien nadie recuerda por nada –de hecho, al llegar al rodaje, la seguridad le pedía la identificación todos los días-, se ha caracterizado por dedicarse al mundo del cortometraje, planeta que nunca debería haber abandonado. ¡Vaya plomazo!

Y lo malo es que aguantas lo indecible queriendo creer que algo mejorará durante los próximos minutos de proyección, pero es como la promesa de uno que yo me sé… de que cuanto peor están las cosas, más probabilidades de que mejoren hay. Y a mí de que me aparezca un tío rico en Mozambique. O en Argentina. Igual da. La cosa empeora por momentos, llegando a su clímax cuando la Denueve se arranca a cantar, que con esa voz y esa gracia… tienen más probabilidades de salvarse las Cajas que esta mujer de ganar Eurovisión.


Como anécdotas decir… Cuente, cuente…


• Que –y recordemos que la acción se situa en 1977- cuando Denueve y Depardieu entran juntos en el bar, escuchamos a Bacarra cantar la entonces famosa “Parlez Vous Francais”. Bueno famosa entonces no, porque esa canción no saldría al mercado hasta cerca de 1 año después.

• Que muchos de los automóviles que vemos llevan faros con luz de color blanco, si bien en aquel año aún eran de color amarillo. Francia no estableció el cambio al blanco hasta 1993, solo 26 años después…

• Que descubrimos, por ejemplo, un Renault 4GTL –con sus parachoques de color gris- enredando al fondo de uno de los planos. Pues resulta que ese modelo no existía todavía en 1977.



Resumiendo –que es gerundio-: película que no ha triunfado ni en Francia ni en Bélgica –que los dos países coproducían esto… y que me imagino que volverán a retirarse la palabra después del éxito-, y mucho menos fuera de sus fronteras, donde la historia resbala que ni les cuento. Monumento a la falta de gracia, la involución corporal y la desaparición de la poca calidad que queda en ese cine –como en otro que yo me sé- salvo por excepciones del estilo de “BIENVENIDOS AL NORTE”, “NADA QUE DECLARAR” o la magnífica “EL ARCHIVO CORSO”.

Buena y Serena Noche Yolanda y demás insomnes…



ESCUCHAR ESTE LABORATORIO AQUÍ: