domingo, 23 de agosto de 2009

Laboratorio Nº80: "Grande, en todos los sentidos" (Agosto 2009)

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LA CONQUISTA DEL OESTE
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Buena y Serena Noche Arturo y demás flatliners e insomnes solitarios desde éste su laboratorio:
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Esta noche hablaremos de una monumental película que batió todos los records en su día: “LA CONQUISTA DEL OESTE”, el segundo título no documental que se rodó en el nuevo y gigantesco formato de CINERAMA, que empleaba tres cámaras y tres proyectores sincronizados. Lástima que por culpa de los costes de producción y las enormes dificultades técnicas que el sistema acarreaba, así como por las inmensas pantallas de proyección que requería su exhibición, el CINERAMA no volvió a emplearse. Las películas que posteriormente anunciaban el sistema no fueron sino negativos inflados, estilo superpanavision y similares.
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El reparto es tan largo que nos quedaríamos sin Laboratorio suficiente para referirlo entero, aunque valga decir que Spencer Tracy tenía un papel para encarnar, pero que por culpa de su larga enfermedad, lo único que hizo fue prestar su voz como narrador.
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También Gary Cooper debía aparecer en la película, pero falleció justo antes de que comenzase el rodaje, pasando su papel a James Stewart –que nunca llegó a encontrarse cómodo en un personaje que no había sido pensado para él-.
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Debbie Reynolds tenía que ahogarse en el río, cuando la balsa de su familia naufraga, pero la producción pensó que su personaje podía servir de lazo de unión de todos los episodios y personajes, de modo que el suyo es el único que aparece en todos ellos, además de George Peppard.
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Hope Lange encarnaba a la hija de Henry Fonda, de la que tenía que enamorarse James Stewart, pero todas sus escenas fueron eliminadas… y a Stewart le buscaron como novia entonces a Carolyn Jones.
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Aunque siempre se afirma que este film contó con tres directores, lo cierto es que fueron cuatro: Henry Hathaway (que dirigió las partes tituladas “Los Ríos”, “Las Praderas” y “Los Bandidos”), John Ford (que tuvo a su cargo la parte de “La Guerra Civil”), George Marshall (que dirigió “El Ferrocarril”), y Richard Thorpe (que dirigió todas las secuencias de transición entre las diferentes partes, de modo que todo tuviese continuidad y lógica narrativa, pero que no obtuvo acreditación en pantalla por su trabajo).
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Debido al sistema CINERAMA de tres cámaras –y, por lo tanto, tres negativos-, los directores trataron de ingeniárselas en la medida de lo posible para hacer coincidir en las líneas que aparecerían en pantalla todo tipo de recursos y artefactos, situando árboles, esquinas de casas, piedras, vegetación, etc, con el fin de disimular lo más posible esas uniones. A veces funcionaba, pero otras el tema no tenía remedio.
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Otro Problema añadido era el del ángulo que formaban las cámaras, que hacía que pareciese que los actores no se miraban unos a otros al hablar. Para solucionarlo, tenían que desviar su mirada alrededor de dos palmos en dirección al objetivo, de tal modo que entonces, que no se estaban mirando realmente, lo parecía.
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De la música compuesta por Alfred Newman decir únicamente que es tan monumental como todo el proyecto, habiéndose convertido en todo un icono del Séptimo Arte. Una obra maestra.
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Como anécdotas decir:
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· Que tras la escena en que termina la Guerra Civil y George Peppard vuelve a casa, se hace mención al “Pony Express”, que casualmente había desaparecido por culpa del telégrafo 4 años antes del fin de la Guerra.
· Que se nos dice que los indios que atacan la caravana en la zona de montaña son Cheyenne,lo cual no sería posible… pues esta tribu solamente vivía en las praderas. Además, en la misma secuencia, descubrimos las marcas de neumáticos del camión que transportaba las tres cámaras.
· Que James Stewart tiene el pelo completamente gris, pero que cuando vemos cómo se lo llevan muerto en la camilla, su cabellera es pelirroja. Por cierto, que su personaje se suponía que tenía 28 años… cuando el actor contaba con 54.
· Que el especialista Bob Morgan, marido de Ivonne DeCarlo, fue aplastado por el cargamento de troncos durante la secuencia del asalto al tren. El accidente fue tan grave que le costó volver a andar sin ayuda más de 5 años de rehabilitación y recuperación.
· Que se emplearon algunas secuencias de otras producciones que no eran de CINERAMA, tales como “EL ALAMO” y “EL ARBOL DE LA VIDA”. La secuencia final de los EE.UU. se tomaron prestadas del documental “ESTO ES CINERAMA”.
· Que el proceso de CINERAMA daba tanto detalle, que hubo coser todo el vestuario a mano para que no se viesen puntadas de máquina de coser moderna.
· Que se empleó a 12.000 extras, incluyendo varias tribus indias auténticas.
· Que es uno de los pocos films norteamericanos que han tenido su estreno mundial en Londres.
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Resumiendo: “LA CONQUISTA DEL OESTE” fue nominada a 8 oscars, alzándose con de Mejor Guión, Montaje y Sonido. Tanto si la vieron en su día, como si aún está pendiente, regocíjense con su edición DVD/Blue Ray restaurada, donde las uniones de los negativos prácticamente han desaparecido gracias al ordenador. Merece la pena.
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Buena y Serena Noche Arturo y demás insomnes…

jueves, 6 de agosto de 2009

Laboratorio Nº79: "Western Medieval" (Julio 2009)

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EL CID

Buena y Serena Noche Arturo y demás flatliners e insomnes solitarios desde éste su laboratorio:

Esta noche vamos a referirnos al que se considera como “el Primer Western Medieval” de la Historia del Cine, o sea, “EL CID”, en parte por culpa de su director, Anthony Mann, especialista del género del Oeste, que venía de rodar “CIMARRON” y de ser despedido por Kirk Douglas del rodaje de “ESPARTACO”, tras romper relaciones tras la primera secuencia.
Mann era un artesano del Colt 45, que se encontró con un proyecto ciertamente diferente a cuanto había realizado hasta entonces y que, consciente o inconscientemente, abordó como si de una película de Indios y Vaqueros se tratase. Y se nota. Pero no toda la culpa es suya, aunque en 1995, 30 años después de la muerte de Mann, Charlton Heston afirmase en una entrevista que la película habría sido mejor de haber sido dirigida por William Wyler.
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Samuel Bronston, el productor, quiso asegurarse una bendición por parte de alguien docto en cuestiones históricas, con miras a la taquilla obviamente, de modo que no se le ocurrió otra cosa que llevarse una mañana a Charlton Heston a casa de Ramón Menéndez Pidal, con quien charlaron un ratillo y se hicieron algunas fotos para la prensa. Don Ramón nunca dio su visto bueno al proyecto, en tanto que las patadas a la Historia eran enormes, dato este que no impidió que en los títulos de crédito se colase su nombre como “asesor de la producción”.
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Charlton Heston encarnó al héroe medieval, de un modo pétreo y marmóreo a más no poder, consiguiendo poner de moda en España al personaje. Tanto fue así, que la estatua que se erigió en 1961 en el pueblo natal de El Cid, Vivar, tenía las facciones del actor.
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Sophia Loren se encargó de destrozar la figura de Doña Jimena con su imposible aspecto de castellana, su exceso de maquillaje y su horrenda interpretación, más ocupada en los follones que se montaban durante las pausas de rodaje entre ella, la Montiel y cierta otra actriz. También John Fraser, en su papel de Príncipe Don Alfonso, con su horrendo flequillo y su devaneos con Dirk Bogarde, le añadieron más pimienta a la producción…
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Genevieve Page –que debería haber sido Jimena y no Doña Urraca- así como otros actores bastante resultones completaban el reparto, sin que nadie pase a la historia por su interpretación.
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Como anécdotas decir:

· Que Charlton Heston, saliendo del pajar y arengando a sus fieles, grita “Por España, por España”. El problema es que nos hallamos más o menos en el año 1060 y lo de España tardaría en llegar todavía como algo más de 400 años…


· Que el actor no pudo apoyar la campaña presidencial de Kennedy por culpa del largo rodaje

· Que en uno de los planos inmensamente panorámicos tomados en La Pedriza, en el cielo aparece el rastro inequívoco de un avión a reacción.

· Que en un combate en ese mismo sitio, un contrincante le advierte al Cid que son 13 caballeros los que tendrá que derrotar… mientras que él es uno solo. Curiosamente, el héroe vence a 16 y otros 2 huyen. No sé, pero a mí me salen 18 y no 13…

· Que Bellido Dolfos comete su traición y El Cid le mata por ello. Pero en una de las secuencias finales, podemos ver al mismo actor –y vestido igual- enredando al fondo del plano…

· Que algunos planos se rodaron también en Italia, aunque solamente por conseguir financiación y beneficios por convertir el proyecto en co-producción.

· Que casi un tercio de la maravillosa música compuesta por el maestro Miklos Rozsa desapareció en el montaje final, creando tal enemistad entre compositor y productor que jamás volvieron a trabajar juntos.
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· Que en el asedio a Valencia –rodado en Peñíscola-, en la playa vemos las marcas de neumáticos del camión sobre el que se montó la cámara…

· Y que cuando El Cid cabalga muerto sobre Babieca, le vemos pestañear… al Cid, no al caballo…

Resumiendo: convertida en un clásico, más en España que en otros países, esta película repleta de gambazos gozó de gran fama en su día, siendo nominada a 3 oscar y 1 Globo de Oro, y logrando varios premios. La pueden ver en su versión restaurada por Martin Scorsese, que nos devuelve sus 190 minutos de metraje y el esplendor de su fotografía –aunque no el del sonido en Castellano, desgraciadamente, que sigue siendo el de hace casi 50 años…

Buena y Serena Noche Arturo y demás insomnes…