sábado, 28 de junio de 2008

Laboratorio Nº41: SEXO (CUTRE Y POCO) EN NUEVA YORK


"SEXO EN NUEVA YORK"

Buena y Serena Noche a todos los flatliners e insomnes solitarios desde éste su laboratorio:

Estaba cepillándole las zarpas a mi mascota Walpurgo, cuando he reparado en la evidencia más terrible a la que un cinéfilo puede tener que enfrentarse –no, no me refiero a un maratón de películas de Javier Bardém… a puerta cerrada y con la llave echada…-. Me refería más bien al horroroso trasvase (perdón, reacaudalamiento reconductorio yuxtapuesto) de otra memez televisiva a la gran pantalla.

Sí, claro que me estoy refiriendo a “SEXO EN NUEVA YORK”, película de lifting y espada, obra uterina con cuatro penosas actrices dedicadas a inflar un episodio de TV hasta los insoportables y surrealistas 148 minutos, carentes por completo de gracia… pero sobrados de botox, hilo de oro, silicona, postizos y neuras de adolescentes pasadas de fecha… y de todo lo demás. Y sí, he dicho 148 minutos. O sea, casi 2 horas y media. Llévense una cuchilla de afeitar de emergencia o un saco de dormir. Lo que prefieran… ¡Es horrible!
La pregunta que hay que hacerse es: “¿tan bajo han caído las expectativas artísticas del espectador, como para que este latazo pre-peri-post-menopausico recaude y triunfe?” Pues la respuesta quizá sea “SÍ”, y como quien paga manda, pues ¡adelante!

El espectáculo –por emplear la diplomacia y la suavidad- se ciñe exclusivamente a un interminable desfile de modelos, marcas y lugares, que más parece una desproporcionada campaña comercial y turística que una película… Bueno, la verdad es que nunca parecería una película en ningún caso.

De las protagonistas… muy poco que decir. Son bustos parlantes incapaces de repetir dos frases con una docena de palabras seguidas; algo así como el equivalente de Rambo, pero en compradora compulsiva. Y un saludo a los colectivos feministas, que ya se están exaltando… porque no se enteran de nada… No se dan cuenta de cómo deja a las mujeres –no a todas, a Dios gracias- esta basura infecta.
Como decía, estas chicas (a quienes tratan de salvar de su ineptitud a base de planos y contraplanos forzadísimos) se refugian tras las labores de maquillaje y fotografía perpetradas por unos sujetos que, seguramente, fueron expulsados el segundo día de clase de la escuela de cine –si es que fueron a alguna-.

Su director –por llamarle algo- Michael Patrick King, no ha hecho nada en su vida, salvo producir y escribir basura mentalmente preocupante relacionada con episodios televisivos del bodrio que nos ocupa (y es que el chico no da para más, no hay más que ver su foto).
Por cierto, y valga como anécdota, fíjense en la secuencia en que las chicas se montan en la limusina para acudir a la iglesia, porque en el plano en que vemos al vehículo llegar a destino, ¡está vacío!

Resumiendo: basura inexcusable e incalificable, exponente de toda la vanagloria, superficialidad, y poderíos occidentales, tan detestables como superfluos y estúpidos. Catálogo de todas las cosas que la inmensa mayoría de las mujeres que van a ver esta porquería jamás podrán tener (crisis aparte) y que están inexplicablemente encantadas de que se lo pasen por el morro. Así es la vida.

Buena y Serena Noche a todos los insomnes…